Recreación

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Laguna Brava

En medio de las montañas riojanas, a 4000 metros de altura se encuentra una serie de espejos de agua de una belleza sin igual. El área, designada como sitio Ramsar (RAMSAR es una ciudad de Irán dónde en 1971, se firmó la Convención para la protección de los humedales de Importancia Internacional) alberga a la bella Laguna Brava. Los visitantes experimentan aquí una sensación de paz y tranquilidad siendo los principales protagonistas la naturaleza, las emociones, los colores y los sonidos.

Cuando se inicia el viaje, las montañas se muestran coloreadas por infinitos matices producto de la presencia de minerales de todo tipo en su constitución que, entre sus luces y sombras, van preparando al visitante para la inmensidad de la altiplanicie andina de La Rioja. Las cumbres nevadas de Los Seis Miles se asoman como centinelas que rodean a la laguna y sus aguas refugian a las aves más bellas de este mundo, los flamencos rosados, que en septiembre parecen teñir la laguna de este hermoso color. Es en esa época dónde se encuentra mayor presencia de estas aves.

El gran Atualpa Yupanqui, un caminante incansable de nuestra apasionante argentina, llegó a este maravilloso lugar en 1940 atraído por los cuentos de los paisanos que le aseguraban que allí arriba, en la soledad de los roquedales donde los hombres no viven, había una laguna profunda y de aguas bravas, pero para su sorpresa se encontró que la laguna era un tranquilo espejo de agua.

"No me encontré con nada de lo que decía la leyenda, pero me lleve en los ojos la visión de esa enorme, mansa laguna llena de puntos rosas"